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Proverbios 8 & Salmo 72

  • Recordatorio de Los Drs. Hood Devocional –
  • 6 ago 2016
  • 4 Min. de lectura

Proverbios 8Nueva Versión Internacional (NVI)

Llamado de la sabiduría

8 ¿Acaso no está llamando la sabiduría? ¿No está elevando su voz la inteligencia? 2 Toma su puesto en las alturas, a la vera del camino y en las encrucijadas. 3 Junto a las puertas que dan a la ciudad, a la entrada misma, grita a voz en cuello: 4 «A ustedes los hombres, los estoy llamando; dirijo mi voz a toda la humanidad. 5 Ustedes los inexpertos, ¡adquieran prudencia! Ustedes los necios, ¡obtengan discernimiento! 6 Escúchenme, que diré cosas importantes; mis labios hablarán con justicia. 7 Mi boca expresará la verdad, pues mis labios detestan la mentira. 8 Las palabras de mi boca son todas justas; no hay en ellas maldad ni doblez. 9 Son claras para los entendidos, e irreprochables para los sabios. 10 Opten por mi instrucción, no por la plata; por el conocimiento, no por el oro refinado. 11 Vale más la sabiduría que las piedras preciosas, y ni lo más deseable se le compara.

12 »Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia y poseo conocimiento y discreción. 13 Quien teme al SEÑOR aborrece lo malo; yo aborrezco el orgullo y la arrogancia, la mala conducta y el lenguaje perverso. 14 Míos son el consejo y el buen juicio; míos son el entendimiento y el poder. 15 Por mí reinan los reyes y promulgan leyes justas los gobernantes. 16 Por mí gobiernan los príncipes y todos los nobles que rigen la tierra. 17 A los que me aman, les correspondo;

a los que me buscan, me doy a conocer. 18 Conmigo están las riquezas y la honra, la prosperidad y los bienes duraderos. 19 Mi fruto es mejor que el oro fino; mi cosecha sobrepasa a la plata refinada. 20 Voy por el camino de la rectitud, por los senderos de la justicia, 21 enriqueciendo a los que me aman y acrecentando sus tesoros.

22 »El SEÑOR me dio la vida como primicia de sus obras, mucho antes de sus obras de antaño. 23 Fui establecida desde la eternidad, desde antes que existiera el mundo. 24 No existían los grandes mares cuando yo nací; no había entonces manantiales de abundantes aguas. 25 Nací antes que fueran formadas las colinas, antes que se cimentaran las montañas, 26 antes que él creara la tierra y sus paisajes y el polvo primordial con que hizo el mundo. 27 Cuando Dios cimentó la bóveda celeste y trazó el horizonte sobre las aguas, allí estaba yo presente. 28 Cuando estableció las nubes en los cielos y reforzó las fuentes del mar profundo; 29 cuando señaló los límites del mar, para que las aguas obedecieran su mandato; cuando plantó los fundamentos de la tierra, 30 allí estaba yo, afirmando su obra. Día tras día me llenaba yo de alegría, siempre disfrutaba de estar en su presencia; 31 me regocijaba en el mundo que él creó; ¡en el género humano me deleitaba!

32 »Y ahora, hijos míos, escúchenme: dichosos los que van por mis caminos. 33 Atiendan a mi instrucción, y sean sabios; no la descuiden. 34 Dichosos los que me escuchan

y a mis puertas están atentos cada día, esperando a la entrada de mi casa. 35 En verdad, quien me encuentra, halla la vida y recibe el favor del SEÑOR. 36 Quien me rechaza, se perjudica a sí mismo; quien me aborrece, ama la muerte.»

Salmo 72Nueva Versión Internacional (NVI)

De Salomón.

1 Oh Dios, otorga tu justicia al rey, tu rectitud al príncipe heredero. 2 Así juzgará con rectitud a tu pueblo y hará justicia a tus pobres.

3 Brindarán los montes bienestar al pueblo, y fruto de justicia las colinas. 4 El rey hará justicia a los pobres del pueblo y salvará a los necesitados; ¡él aplastará a los opresores! 5 Que viva el rey por mil generaciones, lo mismo que el sol y que la luna. 6 Que sea como la lluvia sobre un campo sembrado, como las lluvias que empapan la tierra. 7 Que en sus días florezca la justicia, y que haya gran prosperidad, hasta que la luna deje de existir.

8 Que domine el rey de mar a mar, desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra. 9 Que se postren ante él las tribus del desierto; ¡que muerdan el polvo sus enemigos! 10 Que le paguen tributo los reyes de Tarsis y de las costas remotas; que los reyes de Sabá y de Seba le traigan presentes. 11 Que ante él se inclinen todos los reyes; ¡que le sirvan todas las naciones!

12 Él librará al indigente que pide auxilio, y al pobre que no tiene quien lo ayude.

13 Se compadecerá del desvalido y del necesitado, y a los menesterosos les salvará la vida. 14 Los librará de la opresión y la violencia, porque considera valiosa su vida.

15 ¡Que viva el rey! ¡Que se le entregue el oro de Sabá! Que se ore por él sin cesar; que todos los días se le bendiga. 16 Que abunde el trigo en toda la tierra; que ondeen los trigales en la cumbre de los montes. Que el grano se dé como en el Líbano; que abunden las gavillas como la hierba del campo. 17 Que su nombre perdure para siempre; que su fama permanezca como el sol.

Que en su nombre las naciones se bendigan unas a otras; que todas ellas lo proclamen dichoso.

18 Bendito sea Dios el SEÑOR, el Dios de Israel, el único que hace obras portentosas. 19 Bendito sea por siempre su glorioso nombre; ¡que toda la tierra se llene de su gloria! Amén y amén.

20 Aquí terminan las oraciones de David hijo de Isaí.


 
 
 
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